En los últimos intentos por ver una película tranquilamente tumbado en el sofá, me asalta esa manía de dormirme nada más comienza, a los 5 minutos: ayer fue Días de Radio, by Woody Allen, simétricamente me pasó con Alice, by del mismo. No es que el hombre que soñó con ser un seductor me aburra, es que Madrid, y en particular su día a día, (despierta) se lleva la energía que hay en ti.
De lo poco que ví de Días de Radio, no exageremos, por lo menos más de media hora, me recordó sin saber cómo, a alguno de los pasajes de Paul Auster o Henry Miller cuando cuentan o inventan su infancia. Situaciones aisladas que pretender definir el protagonista a base de dosis de nostalgia. Si Woody Allen crece en la película lo desconozco, pero a los otros dos monstruos de la literatura les funcionó.
miércoles, noviembre 22, 2006
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