
Las expectativas sobre Médem y Caótica Ana, como siempre que uno se hace una idea de algo, no se han cumplido, o sin ser criticón, no era lo esperado. Y yo que creía que iba a estar muy ambientada en New York.
El comienzo de Caótica Ana, exceptuando el prólogo que más bien es un resultado a posteriori, se caracteriza por la poesía de las imágenes del tipo Los amantes o Lucía, con personajes soñadores clásicos de él. Ana y su padre, bohemios naturistas, o la mecenas que busca jóvenes artistas para apadrinar en una casa a lo Gran Hermano. Esto, en contra de los comentarios que leo y escucho, es creíble: dicen que parece una casa llena de "guays" que se pasan el día creando, y yo digo que la Fundación Antonio Gala es algo parecido.
Después de juntar a toda la Generación del 88 en la casa punk-creativa, a Médem se le va de las manos el homenaje a su hermana y sucede algo que hace cambiar la historia de Ana. Al más puro estilo BestSeller americano, deambula por la hipnosis y los viajes psíquicos, parafraseando absurdamente a Astrud, por una minusvalía. También hay varios detalles que poco ayudan a interpretar lo que el autor quiso decir, y dado que no lo tenemos al lado, nos obliga a darle vueltas en círculo sin ponernos de acuerdo. En este punto lo dejo, para no desvelar finales, y sólo hago mención a Bebe, que a pesar de tenerla muy encasillada, no lo hace nada mal.

