jueves, abril 26, 2007

En algún cielo

El miércoles 25, dos días después del Día de Libro, Marcelo Luján, escritor, periodista, nacido en argentina y gran amante de Cortázar entre otros, presentó por primera vez, bajo la lluvia de primavera y en la ciudad de la letras por excelencia, Alcalá de Henares, su libro En algún cielo, 6 relatos de ficción ganador del premio de la ciudad.
Emocionado por su debut, acompañado por una escritora joven y apasionada, hablaron, sobre todo, de literatura: significado y significante, tramas, fondo y forma, personajes, recursos literarios. En fin, dos estudiosos de las reglas para luego transgredir.
Desde este lugar escondido del mundo de los blogs, le doy mi más sincera enhorabuena.

lunes, abril 16, 2007

Los Planetas: disco y concierto

J y los suyos han sacado, tras 3 años de a saber qué, La Leyenda del espacio, nombre en homenaje al disco de Camarón de la Isla, la leyenda del tiempo. Y siendo así, el disco se llena con sonidos flamencos junto con la paranoia ruidosa de los primeros discos.
El primer encuentro con la entidad me resultó asfixiante, con la voz de J más balbuceante que nunca. Segundas vueltas le hacen más justicia, pero esto siempre le pasa.
En la primera mitad del concierto, lleno de gente fan pero más tranquila (se agotoraron las entradas del primer concierto, para el sábado), fue una presentación del disco en toda regla. Un poco extensa y con el público poco motivado. Pero la discografía de Los Planteas está llena de clásicos (Segundo premio, De viaje, Un buen día, Pesadilla en el parque de atracciones...) que fueron devoradas por el público un tanto treintantón.
Ni que decir que el grupo indie español por excelencia (en boca de

miércoles, abril 11, 2007

Pánico en un Túnel de la M-30

Conexión M-30 Sur con la A-5/A-6, o lo que es lo mismo, el gran gran túnel de la vorágine perforadora del Excelentisísimo Alcalde, mitad farón mitad topo, que, literalmente, me ha cortado la respiración en el taxi (gremio de estafadores natos, añado).
Como era una hora no punta, el túnel estaba vacío. Miraba la obra (ya digo que el taxista me había timado con el recorrido y además llevaba Ondacero, que por lo menos desapareció allá por la mitad del agujero): señales, luces, paredes limpias, blancas, como salen en las revistas de decoración, coches lentos, y techo y más techo por encima nuestro. Ha sido raro saber que estaba atravesando Madrid por debajo de mi casa donde "antes había atasco, ahora hay verde" (bueno, o el pobre río). Y entonces, entre mezcla de verme un día atrapado como la película y ver con mis ojos la locura de obra de este nuestro Alcalde, se me han puesto los pelos de punta y cortado la respiración. Qué grande es la arrogancia del hombre.

martes, abril 10, 2007

El último rey de Escocia

Otra sesión de cine político para el fin de semana de Pascua. Esta vez ambientado en un mundo más olvidado, África, en la que parece, a nuestra vista, que su dolor es menos.
Pensaba yo que esta peli, y dado su Óscar al actor principal (el archi secundario Forest), iba a mostrar un drama tras otro drama de lo que pasó entre 1971–1979. Pero no. Narra la historia trágica desde el punto de vista del joven y soñador licenciado en medicina, que vive, sin saberlo, de espaldas a lo que realmente ocurría bajo el poder del dictador, tan humilde en sus orígenes como déspota una vez se sintió arriba y que podía ser derribado por el enemigo que vio en casi todos lados.
Coincidiendo con este durísimo drama, que como digo no queda del todo plasmado, ElPaís, en su suplemnto dominical, traía los testimonios del drama repetido en 1996. Madres por violación en la adolescencia, 20000 chicas de 15 años vejadas, violadas, por animales una vez asesinados sus hermanos, padres, novios, y agravado por el contagio del VIH. Ahora les queda un hijo que no desean porque lleva la sangre de uno de sus muchos carceleros.
Se me ponen los pelos de punta de pensar lo que permitieron los gobiernos.

El buen pastor

2.47 minutos, que se dice pronto, cargados de política, de nombres, hechos históricos y tramas entre los personajes sin profundidad que De Niro no cierra completamente al final de la película. Tal vez, desmasiado ambiciosa. Contrariamente a lo que puede parecer, la historia engancha desde el principio, y no la sueltas ni un instante por temor a perderte ese momento que explique todos los cabos que se escapan. Y aunque no te despistes ni un segundo acabas diciendo ¿quién era entonces tal o por qué hace este otro tal cosa? Ni siquiera una larga conversación de caña y mojitos de "y tú qué opinas" o "que alguien me explique", sirve para desvelar los entresijos de la historia. Al más puro estilo Sospechosos habituales.
Sería del todo aconsejable volverla a ver. Si así fuera el caso, trataré de hacer un mapa porque en el fondo todo tiene (debe tener) sentido, sin necesidad de recurrir a la interpretación de metáforas o masturbaciones mentales (quién no ha sufrido con David Lynch).