'La petición de Inmaculada Echevarría, la mujer de 51 años enferma de distrofia muscular progresiva que ha solicitado que le desconecten el respirador que le mantiene viva en un hospital de Granada, salvó ayer el que debe ser su último escollo legal. La comisión permanente del Consejo Consultivo de Andalucía avaló la tesis formulada hace un mes por el Comité Autonómico de Ética, que dictaminó que la solicitud de la enferma es "un rechazo de tratamiento", un derecho reconocido en la ley española de autonomía del paciente'
Llámalo como quieras.
El único problema (ético) que veo es a quién le cargas la conciencia con semejante piedra, es decir, quién se encarga de desenchufar los cables de la máquina: los Consejeros de la Junta desde sus despachos de cuero y olor a habanos, el médico famosísimo mandado por la Junta, la enfermera porque se lo pide la enferma, la Junta a través del mismo médico famosísimo y éste a través de la misma enfermera (sí, jodida)... Ya lo decía, a su modo, Pepe Isbert: alguien tiene que ser verdugo.
Que descanses en paz, Inmaculada Echevarría.




