martes, noviembre 13, 2007

Interpol en concierto


Interpol volvió a llenar la Riviera, esta vez con media parroquia de fans a medio camino entre jovenzuelos de Malasaña y los pijillos de Alonso Martínez, eso sí, muy entregados. Tal vez por esto durante gran parte de concierto caían trozos de pintura del techo o a saber qué del conducto de ventilación. En fin, mala pinta tenía fuera lo que fuera. El sonido de la Riviera tampoco es que sea una maravilla y a ratos Paul Banks se quedaba por abajo del máquina de su guitarra, Daniel Kessler, o del batería. Peor sonó, a diablos, cuando ya cerca de final se produjeron un par de acoples dignos de principiantes. Una pena.
Calidad de sonido aparte, el concierto comenzó como lo suelen hacer en esta gira, con Pioneer to the falls , canción que bien podría servir como cierre (me corta la respiración cada vez que la escucho), y repasaron el lado más acelerado de sus tres discos, temazos como C'mere, Slow hands o Devil. Sí, definitivamente tenía que ser trozos de pintura lo que caían del techo.

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