lunes, julio 23, 2007

Un día en la ópera: Madama Butterfly


Vale la pena pasarse una mañana peleándose con el servidor de entradas del Real para ver a madama Butterfly en un par de asientos a buen precio, digamos razonable, y bien situados, sin peinados de boda, que no moda, por el medio. Por cierto, dónde está mi trocito de patrimonio nacional porque el palco real estaba vacío y, cachis, todos tendríamos que poder disfrutarlo, ¿no?
Antes de ir turrón, confieso: no he estudiado en el conservatorio, pasé una tarde de rodillas por culpa del profesor de flauta en la EGB, influiría también no tocar bien Desde-Santurce-a-Bilbao, y me han echado dos veces del coro de clase, la primera el mismo profesor de EGB y la segunda el profesor de latín de 3 de BUP (mi voz de borrico adolescente no entonaba bien el Adestefideles). Tras este espectacular curriculum vitae, sólo puedo decir que las alfombras también estaban limpias.
(Lee rápido) la primera parte actuante de la primera parte, resultó falta de energía, pero tras la boda del marino yankee con Madama Butterfly, la segunda parte actuante de la primera parte, se eleva hasta poner los pelos de punta: la familia reniega de ella y luego se produce una hermosa declaración de amor. Fin del primer acto y a la vuelta el drama está servido. Él se ha marchado a Estados Unidos mientras ella espera que te espera, cual Penélope, rechazando a un rico pretendiente. Además tiene un hijo que el padre, el esposo a la fuga y casado con una mujer de bien, desconcoce. El final de drama es más orquestal que operístico pero al más puro estilo japonés, con el harakiri como punto álgido (por cierto, Plácido Domingo estaba a cargo del foso y según escuché de los entendidos, no marcaba el ritmo).
Después de estar aplaudiendo 10 minutos, que mejor que unas empanadillas del chino de Plaza España, son todo un vicio y no desentonan con la tarde a lo Woody Allen.
Por cierto, que en el momento snob del verano no podía faltar la copa de cava y el momento critiqueo. Mira esos cómo van, lo que decía, de boda, mira ésos, si son indies, qué guay, y mira ese otro indie, qué majo, lleva a la madre a la ópera; ¿y esos pijos?, aghhh, mira, otros, aghhh. En fin, un día en la ópera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero esto es un SPOILERS total!
A mí me encantó pero los figurantes de Albacete haciendo de japos y la protagonista viejuna haciendo de lolita quinceañera, pues como que un poco tal.. eso sí, cantaron fenomenal.
PD: jarl, quién fuera profesor de música para ponerte de rodillas..

Arturo dijo...

Oiga, que esto no es el rincón erótico, además, mi profesor me dijo que no hablara con desconocidos. Hombre ya!!!