
Tras un día de reposo con intercambio de impresiones y lectura de los medios, me quedo con el buen cartel del festival y me quejo, porque soy así de cascarrabias, del pedregal y polvo.
Es cierto que está bien lo de dormir en casa y poder escribir, como decía ayer, como los perdiodístas del FIB. El año pasado coincidimos con algunos en un hotel y, la verdad, les quedaba muy guay eso del portátil con pegatina del periódico, tirado junto a la piscina y una cerveza con cara de " soy crítico musical, te mola, ¿eh? fibera". Fuera sarcamos, mitad envidia, tengo que darles mi modesta enhorabuena a Sinnamon Records por organizar un festival para todos, por traer a The James, a PJ Harvey o a Jarvis Cocker, y por subir al olimpo de los dioses a Astrud.
PD: Si se me olvida el dolor que tengo por todo el cuerpo, el próximo año repetiré.
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