
Ahí está Woody Allen, blanco como un judío blanco, sujetándose el gorro que está a punto de salir volando, vestido de color safari (nada de rojos, amarillos, naranjas gritones), sus brazos diminutos, su espalda de culebrilla (esto no es mío, pero es genial), y tanta genialidad neurótica junta. Qué envidia. Comienza el rodaje de su, naturalmente, última película. Lo hará en Barcelona entre otras ciudades españolas.
Ahí está Woody Allen, rodeado de morenos cachas, rubias guapas o modernillos, el séquito que sí necesita de tarjeta de acreditación. Pero, qué envidia, están cerca del hombrecillo de gafas de pasta, uno de los pocos artistas vivos a los que admiro (luego suelen defraudar). Pero Woody es Woody y poco se puede hacer, uno siente devoción por sus películas de toda la vida (Manhattan, Sueño de un seductor, Hanna y sus hermanas...............) ¡mira!, que te lo pierdes, ahí está, blanco como un judío blanco.
1 comentario:
Yo creo que más que sujetandose el sombrero se está echando las manos a la cabeza en plan "Oh my god, me dejé el cocido puesto!" Para mí que se arrepiente de su rodaje en Barcelón,no le dejan en paz ni un segundo, ya ves que no está el hombre como para robarle un posado en la playa..
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