Hace un par de semanas escuché por primera vez el nuevo disco y me quedé con la sensación de que no eran Interpol. Sonaba un poco extraño. Con las ganas que tenía que saliese. En el Summercase le dije a un amigo, justo cuando Editors los suplantaba en el escenario, "mejor no hablar del últmio disco de Interpol, ¿verdad?".Pero la tercera vez, ya con la letras en la mano (aviso, no vienen en el CD) y el pinganillo en la oreja, me pareció que Our love to admire se mete en el estómago y se enrolla como una bicho de bola. "Pionner to the falls", "Rest my chemestry" son mis favoritas, oscuras en sonido y letra y poco recomendables para días de bajón. "The Heinrich Maneuver" mantiene el estilo propio del grupo newyorkino y "The Lighthouse" me recuerda un poco a The Doors.
Ahora toca descubrir el resto de canciones para que allá por noviembre se pueda disfrutar de todo el concierto, sin excusas. El de hace dos años fue mítico.
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