2.47 minutos, que se dice pronto, cargados de política, de nombres, hechos históricos y tramas entre los personajes sin profundidad que De Niro no cierra completamente al final de la película. Tal vez, desmasiado ambiciosa. Contrariamente a lo que puede parecer, la historia engancha desde el principio, y no la sueltas ni un instante por temor a perderte ese momento que explique todos los cabos que se escapan. Y aunque no te despistes ni un segundo acabas diciendo ¿quién era entonces tal o por qué hace este otro tal cosa? Ni siquiera una larga conversación de caña y mojitos de "y tú qué opinas" o "que alguien me explique", sirve para desvelar los entresijos de la historia. Al más puro estilo Sospechosos habituales.Sería del todo aconsejable volverla a ver. Si así fuera el caso, trataré de hacer un mapa porque en el fondo todo tiene (debe tener) sentido, sin necesidad de recurrir a la interpretación de metáforas o masturbaciones mentales (quién no ha sufrido con David Lynch).
2 comentarios:
Es lo que tiene ir al cine con rubias, pero ya en serio, no creo que ninguna película esté hecha para ser vista dos veces, en ese caso, es evidente que algo falla, no?
¿Acaso no has releído un párrafo de Muñoz Molina?
Supongo que para De niro y guionista estaba todo claro, pero no cabe duda de que es una peli complicada.
Prefiero esto a Una rubia muy legal (que no he visto pero intuyo)
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