
O, parafraseando a Saramago, Ensayo sobre el sueño.
Más allá de comparaciones (simepre taaaan odiosas) con Olvídate de mí, la película juega con términos que no son fáciles de plasmar en una trama al uso. Por eso, en términos literarios, es más una nouvelle que una novela.
Mi poco entusiamo por la cinta se compensa por la aparición de imágenes por todos soñadas, como volar por encima de la ciudad casi rozando los edificios, o la reflexión sobre los agujeros negros y esas cosas freaks que excitan a chicos con acné.
He de confesar 2 cosas 2: no fui al cine a verla y la vi en dos sesiones. Adivina adivinanza.
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