
Después de mucho evitar (sin querer) la película, ayer, en una sala abarrotada de los Renoir Plaza España, me regalé la primera película del año 2007. Con miedo a que me decepcionara, tras las buenas críticas de los medios, fui con todas las precauciones... y salí encantado de la sala. Un drama (porque es un drama) vestido de un humor cínico-negro y sin remilgos.
A pesar de lo exagerado de algunas situaciones, todo parece que tiene cabida en semejante familia, que aparece a punto de desintegrarse y acaba... bueno, acaba en una maravillosa pérdida del sentido del ridículo por ayudar a los sueños de una niña.
Entre el tío, el abuelo y el hijo, se pueden sacar decenas de frases que no habría que olvidar. Una de ellas es, más o menos: "la vida es un contínuo concurso de belleza"... por desgracia, añado.
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