Imagina que pasas cada hoja con los dedos, el acero se clava en la piel y caen unas gotas de sangre. Sigues leyendo, pasas otra hoja, y otra, te vas desangrando mientras consumes el libro.
La frase que cito ha sido leía (y encontrada) en la Rockdelux de diciembre, y utilizada para criticar un disco.
¡Qué derroche!
viernes, diciembre 22, 2006
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